Mientras el río siga su cauce
y remueva agua abundante,
juntos nadaremos
hasta que el cuerpo aguante.
A orillas de este río
facilitará entrar en su seno
estar rodeado por vacío
y tú, mi velero, navega sereno.
Navega, navega,
bajo el sol y la luna
que yo te sigo el ritmo
sin que caiga en fatiga alguna.
Deja, deja, que llegue la noche,
no temas la oscuridad,
que bajo mi manto,
encontrarás la tranquilidad.
Y seré la estrella
que te guié al navegar
para divisar mejor
el puerto al que quieres llegar.
Mientras el río siga su cauce
y remueva agua abundante,
juntos nadaremos
hasta que nuestro aliento aguante.
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