lunes, julio 23, 2007

CULTIVANDO LA ALEGRIA

Al mero pensamiento
que me acecha
cargado de sufrimiento
a la mínima sospecha
que me envuelve con lamento,

recojo de mi mente
lo positivo
y a ello me aferro.

Cuando algún momento
no me aporta lo que espero,
no me atormento,
no desespero,
retomo mi aliento,

recojo de mi mente
lo positivo
y a ello me aferro.

Si me encuentro sola luchando
en el campo de batalla
que es la vida en la que ando,
derribo mis miedos que crean una muralla
que me frena para seguir andando,

recojo de mi mente
lo positivo
y a ello me aferro.

Si no alcanzo todas mis metas
me recreo en las que he alcanzado,
de las fuerzas que se sacan de flaquezas
para tocar con los dedos lo soñado,
para alentar mis fuerzas,

recojo de mi mente
lo positivo
y a ello me aferro.

Afrontando situaciones difíciles,
lejos de destruirte,
se adquieren experiencias muy útiles
para buscar soluciones y nunca rendirte
y si pienso que los esfuerzos son inútiles,

recojo de mi mente
lo positivo
y a ello me aferro.

La mente es un gran poder
por eso cultivo en ella la alegría,
el que logra esto aprender
alcanza el buen fruto de la sabiduría
para así poder beber
la sabia de la vida, día tras día.

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