domingo, junio 06, 2010

EN EL OCASO DEL TIEMPO

Próximos al fin de sus días
con su rostro arrugado
por la experiencia,
reflejan el miedo
a lo desconocido,
la añoranza por la pérdida
de compañeros de viaje,
viaje, que para muchos
no ha sido en balde,
para otros en cambio
no ha sido más
que una sucesión de desgracias.
Han podido acumular sabiduría
por tanto deberían ser respetados,
pero normalmente se tiende
a abandonarlos y a olvidarlos,
para otros son de útil
ayuda y compañía,
muchos son consumidos
por la soledad y sus olvidos,
otros desprenden cariño y ternura,
pero para todos
una vuelta al punto de partida,
que les somete muy a su pesar
a la necesidad de ser dependientes,
pero en plenas facultades
todos conscientes de que
el pasado ni se cambia ni regresa,
pero miran al frente con valentía
para cedernos el paso.

1 comentario:

Juan Andrés dijo...

En efecto, ellos nos ceden el paso, pero nosotros no tenemos siquiera la paciencia para esperar a que lo hagan..., simplemente los arrollamos