¿ Quién osa llamarlo arte ?,
¿ Quién osa llamarlo fiesta ?.
Aparece en la plaza
flamante y majestuoso
representando libertad y fuerza,
ante sus ojos se presenta
una figura ornamentada
ondeando un capote rojo,
que le incita a adentrarse
en un aparente juego;
hasta que siente
como esa figura
le embiste con estocadas...
desangrándose y sufriendo
pobre astado moribundo!,
pero este hecho
parece entusiasmar tras la barrera,
tras la barrera...
hombres enaltecen a un matador,
mujeres esconden tras su abanico
la crueldad más imperiosa,
aplausos que premian el ensañamiento,
con tal euforia
les cuesta discernir
que el mayor animal
es el que llevan dentro.
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