Nace entre miradas cómplices
adornadas por el afecto,
más que contacto,
es caricia.
Bálsamo en la fogosidad
de los labios,
que desencadena
el amor ensimismado,
más que complicidad,
es halago.
Adquiere la ternura
la condición de deseo,
más que mimo,
es tentativa.
Encadena el apego
la predilección
por la misma presencia,
la necesidad malsana,
más que cordura,
es devoción.
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