Persiste la frialdad imperecedera,
la amargura en el rostro impregnada,
el abandono en el desánimo,
la pena realzada.
Anclado el latir del desconsuelo,
la nostalgia en un suspiro pigmentada,
el desamparo a luz y sombra,
la melancolía encrespada.
Perpetuo el lamento errante,
la sonrisa desperdiciada,
la agonía en el desaliento,
la penuria acrecentada.
Desmedida la miseria en el recuerdo,
la desidia en un arrebato congelada,
el perenne quebranto
de la noche alzada.
1 comentario:
Por si sirve de algo decir... que me has dejado sin palabras..., quizás congeladas, quizás es que soy incapaz de explicarte, qué me ha removido leer esta última poesía (necesitaría otra para hacerlo). Así que simplemente, felicitarte por esta nueva maravilla. Estraordinaria!!
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