Se desvanecen los sueños
que penden de un hilo,
los deseos se quedan pequeños,
los temores hayan asilo,
desisten todos los empeños.
Se diluyen los anhelos
en aras de la excusa,
mora en rascacielos
la valentía de la que se rehúsa,
la fortaleza queda cubierta de hielos.
Se regocija la cobardía
que aboca al fracaso,
permanece impasible la melodía
del esfuerzo escaso,
de la llamada a la osadía.
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