martes, agosto 24, 2010

FRUTO PROHIBIDO

Nos puede seducir la idea
de sentir deseos
por alguien inalcanzable,
que nos cautive su presencia,
que nos ilusionen sus palabras,
que nos atraiga su trato afable.

Nos puede entusiasmar la idea
de pasar en su compañía
una noche de lujuria insaciable,
de aferrarse a su cuerpo
como a la misma vida,
vida, que solo de ese modo parece viable.

Nos puede apasionar la idea
de que sus susurros acaricien
nuestra ansia inagotable,
de que nuestros labios
en su piel queden tatuados
y que se fundan en el deseo irrefrenable.

Nos puede embelesar la idea
de que explore nuestra anatomía
para otros intocable,
de que lleve nuestras fantasías
a su punto más álgido,
al igual que el instinto inconmensurable.

Nos puede encandilar la idea
de satisfacer todos sus caprichos
en un acto indomable,
de saborear las mieles del máximo placer
y de solo poder ser mejorado el momento
con otro encuentro tan inevitable.

No hay comentarios.: