Me elevas al vergel de tus encantos,
me tiendes sobre el deseo,
me cantan al oído tus susurros,
me silencian los ecos del placer,
me desnudas con la mirada,
me vistes con la suavidad de tus besos,
me sacia el néctar de tu piel,
me son insuficientes tus ansias,
me enloquece la vanidad de tus caricias,
me da lucidez renacer moldeada por tu tacto,
me pierdo en el laberinto de tu cuerpo,
me encuentro a mi misma al recorrerlo,
me guarecen tus manos posadas en mis pechos,
me desprotege mi desnudez de tu lujuria,
me llaman tus gemidos al desenfreno,
me callan los míos,tus labios,
me muerdo los labios ante tal deleite,
me relamo en el crisol de tu ambrosía...
siendo siempre nuestros cuerpos recíproco alimento.
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