miércoles, febrero 07, 2007

ALEGORÍA AL AMOR

La imagen de tu rostro,
surge grabada de un diamante.
Dos zafiros me envuelven
bajo una elocuente mirada
y remueven instintos
en la profundidad de mi alma....
Dos rubíes me besan,
siempre que en mí acecha el alba
y desnuda danzo bajo el rocío malva.

Tu sonrisa, más valiosa que el oro,
es lo único que mis penas apaga
y que da viveza,
a la sangre que corre por mis venas.

Tu tacto transparente,
como el brillo de una perla,
cuando por mi piel se desliza,
siento que desvanezco
y enloquezco con su fuerza.

Tu cuerpo y el mío,
como mariposas entrelazadas
que vuelan sobre un campo de amapolas,
cuando se despiden entre susurros,
sus alas cristalinas estallan en mil pedazos,
y la pureza de sus alas,
junto con las rosadas primaveras de las amapolas,
hacen que prevalezca la roja pasión,
pasión, que sentimos en nuestros corazones,
que vivimos en noches desesperadas
y que con nuestras miradas alimentamos.

Pero cuando esta imagen
facetada como un diamante
desaparece, mis ojos se nublan,
cubiertos por mares de lágrimas,
que son notas que desafinan
en un arpa inválida por el paso del tiempo
y mi alma yace en una inmensa penumbra
se mustia la rosa que hay en mi corazón
y enfurecida por el dolor
me va matando lentamente con angustia.

¿Dónde se esconde mi alegría,
cuando tu rostro se desvanece?,
¿por qué no percibo el destello de los zafiros,
por qué no me ciega el brillo de tu perla,
por qué no siento el calor de los rubíes,
por qué no amanecemos entre las amapolas....?

¡Vuelve imagen divina!,
si no que vendan mi alma al mismísimo diablo,
si no que me maten con las espinas de mi rosa,
si no que me hieran los punzantes cristales alados...
muera todo a mi alrededor
y muera yo, acosada por el dolor.

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