Tú me regalaste ese esperado
pedacito de tu ser,
tan querido, tan amado,
que en su rostro se puede ver.
Tú me regalaste ese anhelado
pedacito de tu ser,
tan querido, tan amado,
que en su rostro se puede ver.
Tú me regalaste ese anhelado
trocito de cielo,
un ángel alado,
que torna el infierno en hielo.
Tú me regalaste ese guardado
y valioso tesoro,
tan celosamente anclado
bajo tu manto de oro.
Tú me regalaste ese calmado
niño de tus ojos,
de virtudes colmado
que serena fieros enojos.
Tú me regalaste ese soñado
príncipe de cuento,
sobre un bello caballo montado
y que cabalgó hasta mi sentimiento.
Tú me regalaste ese pájaro volado
de tu cálido nido,
su marcha has añorado
pero de tu corazón no se ha ido.
Tú me lo regalaste
y quiero agradecer
el presente que me dejaste
hasta mi último anochecer.
un ángel alado,
que torna el infierno en hielo.
Tú me regalaste ese guardado
y valioso tesoro,
tan celosamente anclado
bajo tu manto de oro.
Tú me regalaste ese calmado
niño de tus ojos,
de virtudes colmado
que serena fieros enojos.
Tú me regalaste ese soñado
príncipe de cuento,
sobre un bello caballo montado
y que cabalgó hasta mi sentimiento.
Tú me regalaste ese pájaro volado
de tu cálido nido,
su marcha has añorado
pero de tu corazón no se ha ido.
Tú me lo regalaste
y quiero agradecer
el presente que me dejaste
hasta mi último anochecer.
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