Siempre mis lágrimas
cesan en el clímax
de tus suaves y tiernos dedos.
Siempre mi llanto
se apaga
con el frescor de tus besos.
Siempre mi sonrisa
se aviva
con el fuego de tu sentimiento.
Y tan solo cuando tú me envuelves
con tus humildes y melódicas palabras
calmas el sufrimiento de mi alma.
¡¡¡ Como me mimas mi vida !!!
Eres el inocente ángel
que me consuela de noche y de día
y la soberana sombra clandestina
que en cada esquina se me aparece.
Y gracias por día a día regar
el seco jardín
que solo y sin ti
antaño no florecía
y sigue regalándome
más de tus rojas rosas
tan bien llevadas
y que en muchas más
sigas cuidándome.
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