Las tinieblas
grisáceas de la noche
cubren el cielo
y se viste de negro
la decaída luna
para presenciar
el eclipse total.
Porque en el duelo
de la muerte
siempre hay
un perdedor
y lucifer,
entre mentiras,
te castiga
por tus errores terrenales...
Caías en la tentación
y en el desafío
incontrolable de tu mente,
y ya es tarde para lamentarse,
y ya es demasiado tarde para tu perdón...
Ya es demasiado tarde
para arrepentirse
y todo el daño
que hiciste
ahora lo pagarás,
con tu mismísima alma,
ardiendo entre llamas.
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