Hasta en lo fugaz del recuerdo
te encuentro inevitablemente,
la más breve caricia, el más sutil beso,
en mi piel queda grabado, latente.
Siempre me has envuelto con tu sonrisa,
esa sonrisa pura e inocente
que amansa la furia de mis palabras,
es tal su fuerza, suficiente
para que mi alma se deshaga de lo oscuro,
para que mi alma se torne transparente.
Siempre mis labios
han anhelado besarte,
siempre mis manos
han deseado tocarte
y siempre le han gustado a mis ojos,
recrearse en tu cuerpo, para luego admirarte.
Siempre me ha traído
tu compañía
más que esperanza,
más que alegría,
y es por eso,
vida mía,
que no te puedo olvidar,
porque no sería vida, sino castigo
si tú, el cenit de mi existencia,
no la compartes conmigo.
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