Cuando mueren tus palabras,
veo la realidad de tu ser,
para que en un suspiro abras
los secretos que no puedo ver,
no puedo ver, aquel ángel caído,
que inspiraba mis anhelos,
cuento de hadas, del que no hubiese salido,
y antaño cubierto por sutiles velos.
Los ecos de aquel fiel amor
se ven nublados por el tormento,
tras un pasado sumido en el dolor,
dolor, que aún revivo con lamento,
la oportunidad, de este presente,
va a dictaminar los momentos futuros,
procurando que no enturbien mi mente,
para que no retoñen, pensamientos más oscuros.
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