Con tu ayuda y sacrificio,
paso a paso,
ladrillo a ladrillo,
se levantó tu hogar.
Hogar en el que siempre
llevabas las riendas,
aunando esfuerzos
para conseguir lo básico e indispensable.
Indispensable, tu fortaleza,
jamás te permitió desfallecer,
ni un momento de duda o pena,
ni un momento en el que se mostrase en ti dolencia alguna.
Alguna vez ya te lo he dicho,
una dama de hierro
que si sabe lo que es luchar
pero que no sabe lo que es rendirse.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario