Sed de sangre en mis venas,
un latir que me quema, me atormenta,
un deseo que me embelesa, me aturde,
un pálpito que me ensordece,
una llamada al instinto, a la mera supervivencia;
me puede el ansia, desespero,
la busco incansable, hasta que la alcanzo.
Sangre que llega a mis labios
como cuando agua fresca
le llega al sediento,
la saboreo, jugueteo con mi lengua
con dicho manjar, con suculenta exquisitez,
para deleite de todos mis sentidos
que se despiertan, se avivan,
no pasa demasiado tiempo
para sentir de nuevo
esa necesidad, esa atadura.
¿Es que acaso mi sed va a saciarse?
al menos por un momento
quiero creer que es cierto,
pero su latente llamada
no atiende a razones,
no atiende a remordimientos.
1 comentario:
Muy bien descrito el deleite sensual que se le supone al vampiro cuando bebe sangre, muy bien descrita el ansia, la adicción y, por tanto, brillantes los dos últimos versos
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