En su interior guarda
retales de momentos,
reliquias del sentimiento,
una pareja de baile
que si se le da cuerda,
danzan en lo que semeja
un baile perpetuo,
hipnotizantes pero ajenos
a la música que mece
la añoranza de un recuerdo...
engrandece la nostalgia
de no poder congelar el tiempo,
cautiva la esencia mágica
que evoca a la infancia,
prende en el olvido un sueño,
embarga la fantasía de cuento,
devuelve a la memoria
un tiempo arrebatado.
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