viernes, julio 23, 2010

DULCES SUEÑOS

Cuando el día pierde su nombre,
se desea dormitar con anhelo,
se ansía alcanzar
el descanso de caramelo.

Cuando la noche acecha,
se adormece la hora esperada,
se acurruca el gesto
de las caricias de mermelada.

Cuando el día se apaga,
se fantasea con un desliz,
se busca conseguir
el reposar en delirios de regaliz.

Cuando la noche nos saluda,
se libera el miedo que late,
se desatan las fobias que nublan
los sueños de chocolate.

Cuando el día yace,
se intuye la belleza vespertina,
se añoran las delicias
de campos de gelatina.

Cuando la noche despierta,
se abandona la placidez de pan,
se desvela perezoso
el bostezo de mazapán.

1 comentario:

Juan Andrés dijo...

Mira qué sencillo llevar la literalidad de la frase que tantas veces hemos dicho y que sirve de título para construir a partir de ella las metáforas... sencillo, sí, pero no por ello deja de ser de ser original y el resultado es "dulcísimo". Enhorabuena una vez más