Sangra la palabra
que pretende ser escuchada,
que aflora en la necesidad
de la llamada desesperada.
Sueña el que tiende su mano
la recompensa de una mirada,
quiebra no obstante
la vana respuesta esperada.
Se tiñe de negro la esperanza
que subyace engalanada,
en un sentir abstracto
donde se ensalza mitigada.
Araña un llanto desolado
la humanidad sobrevalorada,
despierta el hastío de la compasión
donde yace ya abandonada.
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10!!!
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