Floreces y despiertas el amor
que duerme en nuestros corazones,
que habita rezagado
en un torbellino de sentimientos.
Nos regalas el estimulante néctar
que endulza nuestros sentidos,
que aviva nuestros instintos
en una avalancha de sensaciones.
Nos embriagas con el aroma
que germina selecto,
que retoña con esmero
desde el corazón de tus pétalos.
Nos abruma tu belleza,
un interminable desafío
a la esencia misma
de lo inescrutable.
2 comentarios:
Genial y muy acorde la metáfora que anuncia el título. Es perfecta la equiparación de la primavera con la flor que la representa y que te hayas valido de las características de esa flor para describirla. 7
Y muy buen cierre, como es habitual (que se me olvidaba)
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