Los ecos de la palabra
pueden ser el canto perfecto,
nos embaucan y aturden
causando el mejor efecto.
Se enriquecen las palabras
en susurros de sabiduría,
pronunciadas por labios
que amansan a una jauría.
Se mecen las palabras
en voces que engatusan,
habitan en el romanticismo
ya que de lo soez rehúsan.
En ocasiones las palabras
merecen ser escuchadas,
acarician nuestros oídos
para luego ser idealizadas.
Encandilan las palabras
que nadan en musicalidad,
emanan bellos sonidos
que seducen en la inmensidad.
1 comentario:
De eso sabes mucho, de embaucar con palabras y musicalidad... ¡Solo hay que leerte!
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