Oh! caballero, me es necesario prodigar,
que mi corazón,
no puede más que amaros,
la noche se me ocurre vacía
cuan vida solitaria,
para no dejarme más en pos que desearos.
Oh! caballero de la dorada armadura,
dejo a vuestra merced mi entrega,
pues sin vos mis ojos se atristen,
parécenme las noches sin luna,
pues la más bella se refleja en vuestra mirada,
para qué más noches si vuestras manos no me asisten.
Oh! caballero errante,
solo a vos os necesito,
solo a vos, creédmelo,
dejo mi vida a vuestra merced,
que vuestro corazón al mio se enraíce,
solo a mi corazón, concedédmelo.
Oh! caballero de nadie,
el corazón de esta damisela tomasteis,
sin vos solo se aflige
y aún cuando estáis cerca os añora,
no quiero más que este menester
ya que mi corazón os elige.
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