Cada día observo con tristeza e impotencia,
el deterioro en tu rostro,
la fragilidad de tus gestos,
el desgaste tan cruel y siniestro.
Quisiera no ver reflejado en ti el sufrimiento,
quisiera poder detener el tiempo,
quisiera no ser testigo de tu agonía,
quisiera que pudieses vencer este contratiempo.
Quisiera poder darte más vida,
en cada beso,
quisiera que de pena y dolor,
tu cuerpo no estuviese preso.
Quisiera que mis palabras,
pudiesen reconfortarte,
quisiera que mi amor,
fuese suficiente estandarte.
Quisiera ver desterrado tu padecimiento,
quisiera dar luz a tu penumbra,
quisiera ser tu cura,
quisiera ser más que tu sombra.
Quisiera que mi aplomo,
no flaquease ante tus ojos,
quisiera que mis deseos,
fuesen más que simples antojos.
Quisiera que mi miedo a perderte,
fuese transformado en fortaleza,
quisiera que mi amargura fuese despejada,
como quien corta maleza.
Pero me embarga la más honda pena,
ya que tu pérdida ha sido mi castigo,
a los pies de tu cama te vi yacer
y mi vida llevaste contigo.
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