miércoles, agosto 24, 2011

EN LOS ALBORES DEL TIEMPO

UNA NUEVA FRONTERA



Continuaba la paz en Agia, conseguida con el arduo sacrificio en la batalla, que se recordaba desde tiempos pretéritos. Elia conocedora de este privilegio, se disponía a descansar en sus aposentos. Su descanso se ve interrumpido por la llamada a la puerta de su dormitorio, se dirige a la misma levitando y en armonía con el espacio tiempo, tal y como se desplazan todos los Mods.

Para su sorpresa es Os, su destacado discípulo, éste le comunica que alguien de su agrado le espera en el salón principal. Elia emocionada y expectante se dirige al mismo. Para mayor asombro, era Dago, uno de los mejores Akon de la nueva generación, conocido en todos los mundos por ser el fiel narrador de la batalla que un día quebrantó la paz en Agia.

Elia se dirige a él con una amplia sonrisa, no podía disimular su alegría, la cual era directamente proporcional a la incertidumbre de tal inesperada visita. Elia no tardó en preguntar el motivo de la misma y Dago se dispuso a complacer su deseo.



Su mensaje era abrumador, pues Dago conocía el modo de ir a otras realidades de Agia. La noticia causó un gran impacto a Elia y a Os allí presentes.

Os se preguntaba como habría llegado tal información a Dago, por lo que no tardó en preguntar. Éste respondió que le había llegado gracias a los Orix, tras una visita a uno de sus mundos. Dago ya era conocedor de la existencia de otras realidades y le invadía la curiosidad de si habría algún modo de traspasar tales fronteras.

Os conociendo lo herméticos que son los Orix y que solo es posible comunicarse con ellos mediante telepatía, habilidad que él alcanzó con tanto esfuerzo. Preguntó a Dago donde residía el éxito de tal logro, este contestó que era el único Akon con ese don, su dios Oli le había concedido tal honor.

Tras las explicaciones, Elia se preguntaba si veía necesaria dicha información y si no haría peligrar la paz en sus mundos, por lo que no creía que dicha información fuese relevante y así lo expuso. Dago replicó que sí era importante adentrarse en otras realidades, tanto para aprender de ellos como para ayudarles si era necesario. Esto convence a Elia. A todo esto, por la mente de Os solo rondaba la idea de que una Elia de otra realidad pudiese corresponderle, por lo que apoya igualmente lo propuesto y ambos piden a Dago que les cuente como llevarían a cabo el paso a otras realidades.

Éste les cuenta que no es tan sencillo, que primero han de viajar al centro de Agia, ya que su dios Ori, era el único capaz de unir las realidades y que pese a él tener la capacidad de la telepatía, solo le era válida para comunicarse con los Orix. Pero que él estaba ansioso por acompañarles en tan especial y estimulante viaje. Así que Elia dio orden de que se iniciasen los preparativos para tan largo viaje, como ya fue necesario antaño para la gran batalla.

Hasta que llegó el día en que allí estaba la nave Mod frente al centro de Agia, mundo flotante e inacabado, cuna de sus dioses. Descendieron de la nave y una vez frente a su dios Ori, Os preguntó como era posible el acceso a otras realidades y le explicó los motivos de tal anhelo. Ori les comunicó que acompañaría a la nave al punto exacto en el que sería posible tal unión, ya que solo él, alguien con condición de dios, sería el único de hacer tal hazaña posible. Ori se despidió de sus hermanos Ocro y Oli y partió en paralelo a la nave. Una vez en el punto señalado por Ori, éste comunicó a Os que se mantuviesen en la nave, que allí estarían a salvo.



Al instante una cegadora luz salía del cuerpo de Ori, la concentró y la dirigió a un punto determinado y para asombro de los allí presentes, se abrió una brecha y seguidamente su nave se vio atraída al otro lado. Aparecen en un mundo Acronion, muy familiar para Elia y Os, pero que en este caso distaba ser como su bello y apacible mundo, ya que éste estaba en estado ruinoso, un panorama desolador y lacerante. Ante esta visión tan grotesca, se preguntaron si habría vuelta a sus mundos, algo en lo que no habían reparado dada la celeridad de los acontecimientos o si aquello era la macabra intención de su dios Ori de transmitirles alguna enseñanza.

Poco tiempo después ante ellos se presenta una joven. Atónitos comprueban que es idéntica a Elia, algo que era posible pero que era casi inconcebible ante sus ojos. Su apariencia era idéntica porque los Mods viven miles de años con la misma apariencia, nunca envejecen, se mantienen siempre jóvenes y bellos, hasta que un día les sorprende la muerte. Pero el ropaje de ésta, no es blanco con detalles dorados sino más bien unos harapos que se intuyen eran blancos. Su rostro pese a ser tan bello, quedaba nublado por la huella que en alguien deja una profunda tristeza y a su vez turbado por la presencia de Dago, ya que comprueban que aparta de él su mirada.

Elia le pregunta que había sucedido a su mundo para hallarse en una situación tan lamentable. A lo que ella responde que su mundo fue destruido por los Akon. Por tanto descubren así el primer contratiempo inesperado, Oli no creó nuevos seres Akon en esta realidad.

La nueva Elia les llevó a un edificio donde estaban los pocos supervivientes. Elia apuntaba que no había acabado dicha amenaza, los Akon no iban a desistir hasta ver todos los mundos destruídos, sin ningún superviviente y hasta hacerse dueños de todo lo conocido.

La reconstrucción aún era precaria puesto que su mundo había sido atacado recientemente y explicaba que tampoco se apresuraban a ello ya que no querían levantar demasiadas sospechas. Cierto que los Akon seguían afanados en invadir y destruir otros mundos, pero no querían ser tan visibles a su vuelta, para la cual la llegada de estos nuevos visitantes, parecía esperanzadora.

Lo siguiente fue preguntar a la nueva Elia por parte de Os, donde estaba su homólogo, pero lamentablemente había sido uno de los caídos en la batalla. A continuación, Os, le explicó que no temiese a Dago, que era un Akon de una nueva generación carente de agresividad y basada en la búsqueda de la unidad y la paz.

Por tanto, Elia, Os y Dago se veían envueltos en una cruenta batalla a gran escala y sin precedentes, por lo que tendrían que urdir un plan efectivo si querían salir con vida.

Os preguntó a la nueva Elia si disponían de astronaves, respondió que todas las que tenían habían sido abatidas en el combate, que tendrían que crear nuevas, por supuesto Os también preguntó si los Akon conocían el Ang y si lo empleaban en sus naves, para satisfacción de Os la respuesta era negativa. Esto equiparaba un poco las naves de guerra, pero era de recibo reconocer que los Mods tenían una clara desventaja. Os también comprobó que desconocían la existencia del Acrax, por una parte era una verdadera lástima no haberla empleado en la contienda ya que la resolución de la misma pudo haber sido muy distinta pero por otra parte si les daría ventaja en la venidera conflagración.

El siguiente paso era preparar las cosmonaves, a las que Os quería acoplar el Acrax, por lo que fue necesario abrir una grieta hasta el núcleo del mundo Acronion para liberar el Acrax a la superficie y más tarde emplearlo para mantenerlo en el interior de las naves. No pasaron muchas semanas hasta tener preparada toda la flota.

En esos días Os había comprobado que la personalidad de la nueva Elia le entusiasmaba y por las miradas de ésta albergaba ciertas esperanzas de ser correspondido, algo que ansiaba que fuese distinto a la realidad de la que procedía.

Pero llegó el día en el que tembló el hielo bajo sus pies debido a los impactos de los cañones de las naves Akon, éstas sin la ayuda del Ang pero con pulsos electromagnéticos bastante efectivos. Colisiones que causaron temor y desolación a los pocos supervivientes Modianos y a los visitantes foráneos, pero Elia con su capacidad de líder, dio orden de poner rumbo hacia un enfrentamiento frontal con las naves de esos seres tan despiadados.



Pero lo cierto es que no se demoró la victoria, la ventaja del Acrax y la destreza de Os para ampliar el espectro de su funcionalidad, fueron decisivos para tan abrumador triunfo, puesto que la destrucción de las naves Akon fue al completo. El gozo de ese honor fue para ellos como fresco néctar acariciando sus labios.

Quedaron muchos mundos destruidos y desolados a las espaldas de los Akon, pero con el tiempo los Modianos ayudaron a reconstruirlos, al fin y al cabo no era una tarea tan complicada para ellos ayudándose de la telequinesia. Este mundo Acronion fue el primero en reconstruirse después le siguieron los mundos Amantion y Aforion, con lo que restablecieron la paz en todos los mundos de esta realidad de Agia. Dicho mundo Acronion ahora brillaba con todo su esplendor, estaba engalanado para el gran festejo que celebraba la gloria alcanzada. Os estaba obnubilado con la presencia de la nueva Elia, su rostro resplandecía plagado de belleza y felicidad, ésta no tardó en invitarle a sus aposentos tras finalizar la celebración. Os no daba crédito al fin había conseguido llegar a su corazón y ser correspondido. Durante largo y placentero tiempo, mantuvieron sexo Modiano, caracterizado por practicarse levitando, al igual que el modo en el que se desplazan, también se mantenían suspendidos en el aire para este menester.



A partir de este momento nada ataba a Os a volver a su realidad. Por su contra Elia y Dago estaban muy complacidos con la estancia en el mundo Acronion, pero Elia debía regresar a su mundo para seguir ejerciendo de líder y Dago añoraba a los suyos y sentía la necesidad de contar y narrar su apasionante historia. Para ello requirieron la ayuda de Os ya que desconocían como volver. Os dijo que solo había una alternativa y era ponerse en contacto telepático con su dios Ori. Esta distancia era impensable al igual que las consecuencias, pero veía necesario el intento. Afortunadamente fue posible la comunicación, poco después vieron abrirse una grieta, con lo que Elia y Dago se apresuraron a atravesar con su nave y al instante tras cruzarla quedó de nuevo sellada.

Lo que nadie podía predecir es que tal esfuerzo sumiría a Os en un profundo letargo y que nadie conocía si habría un despertar al mismo. Pero pasado un tiempo si llegó ese despertar y la primera en dirigirse a él fue su amada, ésta portaba en su regazo un bebé y le explicó que era su hijo Lian.



La felicidad no tenía límites tanto para sus progenitores como por el hecho de ser el primer ser de la unión de dos realidades de Agia.




















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