lunes, agosto 15, 2011
EN LOS ALBORES DEL TIEMPO
EL ORIGEN
El universo Agia, es más antiguo y extraño de lo que podéis imaginar. Su origen se remonta a un pasado tan lejano, que ni los dioses lo recuerdan. Un origen que los dioses llamaron Karmia.
Karmia fue la luz primigenia que concentró la energía necesaria para expandir la creación de las distintas dimensiones y sus correspondientes realidades, es decir, el origen de Agia. Dando lugar también a Ocro, Ori y Oli, los tres gigantes que fueron moldeando a partir de la materia existente los distintos mundos.
Los mundos quedaron divididos en los llamados Amantion o mundos de gas creados por Ocro, Acronion o mundos de hielo creados por Ori y Aforion o mundos de fuego creados por Oli.
Los seres de los mundos Amantion veneraban a Ocro en las distintas realidades. Los Orix son los seres que los habitan, flotando en la inmensidad gaseosa. Son seres apacibles y que gozan del don de la inmortalidad. Se comunican telepáticamente y no necesitan más alimento que los gases que inspiran y expiran a través de unos orificios que hay en el centro de su rostro. En sus grandes cabezas carentes de cabello, tienen los Aix, símbolos que plasmó en ellas Ocro e imposible de dar significado alguno seres de otros mundos. Se cuenta que en realidad los Aix son los nombres que confirió Ocro a cada uno en señal de su amor a ellos y que cada Aix define en un símbolo un rasgo de su personalidad, que hace a cada uno especial e importante. Su rostro es achatado en el que sobresalen dos pequeños ojos, rostro adherido a una gran cabeza que queda ridícula y desproporcionada sobre un minúsculo cuerpo. Cada cuerpo es transparente y su forma queda definida por el estado de ánimo en el que se encuentren. Los orix centran su existencia en trasferirse conocimiento no en comunicarse con otros mundos, por lo que camuflan sus naves cuando viajan por Agia con las ansias de ampliar su sapiencia.
Los seres de los mundos Acronion, adoran a Ori en las distintas realidades. Los Mods son los seres que moran estos mundos helados. Sus sofisticadas construcciones se sirven del propio hielo que cubre la superficie. La grandiosidad de dichas construcciones reside en que dominan la telequinesia, por lo tanto, la complejidad surge del mínimo esfuerzo. Los Mods son los seres de aspecto humanoide más bellos y bondadosos. Pero su belleza no les resta inteligencia, todo lo contrario, aúnan ambas virtudes. Es tal su belleza que hasta reside en la musicalidad de sus palabras, de ahí que, a oídos de otros mundos, sus diálogos semejen cánticos.
Los seres de los mundos Aforion, rinden culto a Oli en las distintas realidades. Los Akon son los seres que viven en estos mundos de fuego. Pese a parecer mundos inhóspitos cual infierno, los Akon construyen sus ciudades a modo de cavernas en el interior de una gran masa rocosa, cubierta de un eficaz escudo que les protege de las altas temperaturas. Cuando salen de dichas burbujas, también protegen sus naves con dicho escudo. A diferencia de los Mods, los Akon, son seres agresivos y poco agraciados. Son seres altos y robustos, donde destaca sobre sus hombros una minúscula cabeza, en su rostro sobre todo destacan dos grandes ojos, su piel es muy gruesa a modo de coraza. Su cuerpo está provisto de cuatro brazos y dos piernas.
Los Mods han viajado por todas las dimensiones de Agia, al igual que los Orix, para ampliar su conocimiento. En esos viajes fueron conocedores de la existencia de los Orix, pero vieron frustrado el deseo de adquirir su sabiduría porque no podían comunicarse con ellos. Pero Os, el más aventajado de los Mods, pudo desarrollar en los sucesivos años, con duro entrenamiento, la capacidad de la telepatía. Gracias a esta nueva habilidad, Os pudo conocer el mensaje que tenían los Orix para ellos. El mensaje era el siguiente, deberían viajar al centro de Agia para conocer a su dios Ori y que éste le trasfiriese un importante y decisivo mensaje.
La líder de los Mods, Elia, no pudo más que elegir a tres de sus mejores hombres, Os y sus discípulos, para una misión de tal envergadura. Para el viaje se dispuso de una de las mejores de sus naves. Por supuesto creó mucha expectación la marcha de los discípulos en nombre de todos los mundos Acronion.
El viaje llevó su tiempo, pese a las altas velocidades alcanzadas por la nave y pese a la ayuda de un mapa que habían transferido los Orix a la mente de Os. Una vez llegados al centro de Agia y tras conocer a Ori, el mensaje fue transferido a la mente de Os, éste llegó a su mente como si una daga hubiese atravesado su corazón. El mensaje era sangrante y contundente. Los Akon querían destruir a todos los Mods para obtener sus aventajados mundos de hielo y el Acrax, una energía inagotable y muy poderosa. Los Mods fueron conocedores de la riqueza que albergaban sus mundos, en uno de sus viajes, cuando vieron un mundo Acronion destruido y vieron emanar de su interior dicha energía. Desde entonces utilizaron sus propiedades, desde energía imperecedera para sus naves, iluminar sus ciudades, cura para ciertas enfermedades hasta aumentar las capacidades cognitivas.
Los Mods conscientes de la malignidad en las mentes Akon y que les doblan en número, utilizaron el Acrax para dar otra función más a sus naves, la de prepararlas altamente capacitadas para la gran guerra que se avecinaba. Con esto todos los seres de los mundos Acronion quedaban más esperanzados.
Las naves de los Mods eran esféricas, pero mantuvieron en su parte central Acrax en suspensión, además de ser energía necesaria para sus escudos.
A su vez los Akon prepararon sus naves, éstas con forma de medias lunas y que disponían en su parte exterior en la cara interna semicircular, cañones de Ang. Éste era un amplificador de campos electromagnéticos y que confieren una fuerza potencialmente destructiva.
Llegó el temido día, el día que sería recordado en los confines del tiempo. Allí estaban las naves, frente a frente, como lunas llenas y lunas crecientes en la noche más eterna, en el más recóndito rincón de Agia.
Era casi incalculable el número de naves de ambos bandos. En aquel instante, un falso remanso de paz parecía haber congelado el tiempo.
Esa paz fue quebrantada por el primero de los disparos de una nave Akon, ordenado por su líder Zo. Elia, la líder de los Mods ordenó devolver el ataque. Y así se fueron sucediendo uno tras otro. Caían naves de ambos bandos, pero los Mods eran quien contaba con más bajas. Por ello los Akon daban por alcanzada su victoria y la ofrecían a su dios Oli.
Os, frustrado por la tristeza de Elia, de la que estaba profundamente enamorado, por las pérdidas en la batalla y por la impotencia ante la injusticia de como se habían desarrollado los acontecimientos, lejos de rendirse, le dio fuerzas para pensar un plan que diese fin de una vez por todas a los ataques indiscriminados de sus oponentes.
Os recordó que gracias a los conocimientos transferidos a su mente mediante telepatía por los Orix, pudo comunicarse con su dios Ori. Por lo que esta vez quiso intentarlo sin su ayuda. Para su asombro, pese a la distancia del centro de Agia, fue posible la comunicación con Ori. Éste le comunicó que el mismo podía con su mente dar más efectividad al Acrax.
Os abrumado al ser consciente del poder que en él residía, hizo honor a su don empleándolo tan rápido como pudo. Puso toda la energía de su mente en comunicación con el Acrax del interior de todas las naves y salió de éstas un pulso de energía en un radio tan amplio, que fue suficiente para destruir todas las naves Akon que les rodeaban.
Así los Mods vivieron de nuevo en la paz que nunca debió ser arrebatada, eternamente agradecidos a su dios Ori, a la inestimable ayuda de los inaccesibles Orix y al valeroso Os.
Y así vio Oli la destrucción de la especie que había creado y quedado inhabitados los mundos a los que había dado forma. Pero en su interior reconoció que los seres que había creado no eran dignos de Agia, ya que estaban obcecados en la vanidad. Por lo que no le apenó tanto la muerte de sus hijos. Pero en su condición de dios, no aceptaba la idea de que sus mundos quedasen inhabitados, por lo que creó nuevos seres Akon, pero esta vez afianzando sus mentes en el único propósito de la unidad y la paz.
Nuestros antecesores tenían las manos manchadas de sangre, pero fue necesario un nuevo orden para restablecer la paz en Agia. Algo que os cuenta satisfecho este Akon de la nueva generación, que os saluda.
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