AL OTRO LADO
Tras la destrucción de Oli, todo volvía a la normalidad en los distintos mundos, sus seres ya volvían a sus quehaceres cotidianos, ya la calma embargaba sus vidas, ya el tiempo transcurría viendo pasar en armonía las venideras generaciones. Ya quedaba lejana la incertidumbre de la ausencia de equilibrio en el universo Agia, ya nadie reparaba en la pérdida de Oli para la estabilidad del universo, parecía su falta no tener consecuencias.
Pero no era eso lo que preocupaba a los seres de Agia, sino más bien el hecho de que, los Orix, llevasen un tiempo sin salir de sus mundos. Es conocido por todos su afán de buscar conocimiento y que por eso viajan incansablemente, ahora no era así, no se veían sus naves desde hace mucho tiempo.
Elia, la líder de los Mods, enconmendó a Os, la misión de visitar los mundos Amantion y así averiguar que estaba aconteciendo. Pasaron pocos días Agianos hasta que éste y un grupo de cinco Modianos llegasen con su nave al mundo de los Orix más cercano.
Como cabía esperar la cordialidad de éstos no se hizo esperar, eran loables las atenciones que les prestaban. No había nada distinto en sus vidas que hiciese sospechar de ellos. Pero si bien es verdad que eran amables los allí presentes, en este caso los tres líderes de este mundo, los Modianos percibían que éstos estaban deseosos de que su visita fuese lo más célere posible, cierto es que evitan interactuar con otros seres lo estrictamente necesario y que su amabilidad era acorde con lo corta que esperaban que fuese la visita, pero aquello les sorprendió de igual modo.
Por lo que, los Modianos se despidieron, pero no sin antes de abandonar ese mundo, recorrerlo por completo por si encontraban algo extraño que no fuese de su agrado. A punto de finalizar el recorrido, divisaron a un grupo de Orix frente a una gran burbuja, acercaron su nave al lugar, para ver aquello más de cerca. Vieron que dentro de aquella inmensa burbuja transparente, había otras de menor tamaño en su interior, en cada una de ellas había unos seres similares a los Orix, tenían las mismas cabezas, solo que, sin los símbolos Aix y un mismo cuerpo formado por millares de largos filamentos móviles.
Los Modianos no lograban comprender el objetivo de dicha creación. Os preguntó a los líderes Orix cual era el fin de aquellos seres. Uno de ellos les explico que su modo de perpetuarse era la clonación, pero que hacer copias de cada uno de ellos continuadamente, había desmejorado su especie y que si continuaban así abocarían a la extinción. De ahí, haber creado artificialmente, gracias a sus conocimientos adquiridos en varios años Agianos, seres Orix mejorados, seres más perfectos e inalterables en su condición genética.
Habían sido mejorados incluso para que no necesitasen naves para sus viajes, sino que, sus cabezas ahora estaban provistas de una especie de escafandras que les permitían de ese modo viajar por Agia sin necesidad de sus astronaves.Y pese a tener un cuerpo con millares de filamentos para desplazarse, veían efectivo adiestrar a Dogos para ser su modo de transporte, para ser así más sencillos sus viajes interestelares y además poder emplear si era necesario, sus mortíferas bocanadas de fuego como modo de defensa.
Os y los Modianos, quedaron abrumados con tantos cambios y avances, ahora era evidente y comprensible el motivo de su ocultamiento, los Orix habían estado centrados en el cometido de su supervivencia.
Pasaron varios días Agianos desde aquella visita, cuando se informa a Elia, de que varios de sus mundos estaban siendo atacados. Elia sorprendida, repara por unos segundos en como podía ser irrumpida de nuevo la paz que tanto les había logrado alcanzar. Seguidamente pregunta quien eran los causantes del ataque. Se
queda tan helada como sus mundos, al descubrir que los Orix en esta ocasión eran sus enemigos. Esos seres que recordaba apacibles y herméticos, solo pendientes de sus asuntos, eran ahora los causantes del conflicto.
A Os también sorprende la noticia, tan solo hace unos días que había comprobado por el mismo que no había nada que temer, que la cadena de producción de los nuevos Orix era de lo más normal, nada presaguiaba que aquellos seres pudiesen ser agresivos y despiadados.
Pronto salieron flotas de los mundos Acronion en busca de los Orix para poner fin a su cruel contienda. No tardaron en encontrar grupos de éstos a lomos de Dogos frente a sus mundos, sobre sus construcciones y abrasando edificios e indefensos Modianos que encontraban a su paso. Los Mods empezaron a dispararles el Acrax de sus naves, parte eran destruídos, otra parte eran más resistentes de lo que se esperaba, aunque pereciesen los Dogos, los Orix, ahí seguían suspendidos en el espacio, casi indemnes, preparados para seguir atacando.
Los Modianos pidieron explicaciones a los líderes Orix, su respuesta fue que algunos de ellos habían enloquecido por querer crear a seres lo más perfectos posibles, nunca llegaban a estar conformes con las mejoras y que parte de ellos eran los responsables de las cadenas de producción, por lo tanto, habían conferido a las mentes de esos nuevos Orix, ideas destructivas contra los Mods y no contra los Akon, solo veían como competencia a éstos, tras ellos eran lo más capaces e inteligentes del universo y los veían a su modo por tanto como una amenaza.
Los Orix explicaron que no podían controlarlos, de hecho los temían, los dejaban actuar a sus anchas por temor a que destruyesen a los que aún estaban en su sano juicio y ver truncado así el objetivo de su supervivencia.
Sin embargo ese dejaba de ser un problema, había otro mayor, todos empezaron a sentir como sus cuerpos tenían una sensación de presión que les oprimía el pecho. Una sensación extraña y desconcertante que no conseguían dar sentido y que con el paso de las horas iba en aumento.
Os se vió en la necesidad de contactar con los dioses todavía existentes, Ocro y Ori, para buscar respuestas. Lo que sucedía no tenía precedentes, el universo Agia se estaba comprimiendo.
Era la fatal consecuencia de tener que haber eliminado al dios Oli y que solo quedasen dos vigías en el ancho universo. Esa falta de equilibrio desde los tiempos de Karmia, estaba dando lugar a que Agia se fuese desquebrajando por momentos, era un final inevitable y astronómico.
Agia no se estaba fragmentando hacia el centro sino hacia sus confines, de ahí que ni Ocro ni Ori, se hubiesen percatado de la catástrofe que se avecinaba.
A todo esto, los Orix, seguían inmersos en la destrucción de los mundos de hielo, ajenos a todo. Los demás se preparaban para otro final. Se despedían de sus congéneres, amistades, amantes..a la vez que suplicaban a los dioses que fuese un final rápido e indoloro.
Los mundos más próximos a los confines del universo, extendieron la información de que había una apertura que parecía conducir a otro lugar y siendo los confines de Agia, sabían que no era el paso a otras realidades sino a algo que desconocían, cruzar esa grieta era una medida desesperada pero la única salida literal a sus problemas.
Por lo que, todos los seres de Agia, excepto los corruptos Orix de la nueva generación y Dogos aliados, partieron rumbo al otro lado de la fisura. Así dejaban atrás a esos seres con su justo castigo, ser desintegrados en un universo al borde del colapso.
Lo que ellos vieron al otro lado, no solo les sorprendió sino que alentó sus corazones, un nuevo universo se abría ante sus atónitos ojos, nuevos mundos desconocidos con posibles nuevos seres que los morasen, se abrían nuevas posibiliades, una nueva vida se les habría paso.


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